La vida en comunidad
Nuestra pequeña comunidad es un refugio en las montañas donde se respira la aceptación, la sencillez, y la sinceridad en la búsqueda de Dios. De veras, no es exageración. Pero si no nos crees, inscríbete o ven a visitarnos, para que pruebes lo sabrosa que es la vida de Hechos 2:42-47 en la Sierra Tarahumara.
Los siguientes párrafos describen algunos de los factores prácticos que hacen que la comunidad Exus sea como es. Si tienes alguna duda o sugerencia, por favor envíanos un email de volada.
Sencillez
En el cielo no importa qué marca de ropa usas, qué tan delgadito es tu celular, qué tan minimalista es el restaurante que visitas, o de qué material están hechos los asientos de tu coche (que acá llamamos carro). En La Calandria tampoco. En nuestras vidas sólo hay espacio para una cantidad limitada de "cosas", y al eliminar las que no son importantes, aunque sea por unos meses, damos más espacio para las que sí lo son. La comida aquí es muy sencilla y los dormitorios son bien básicos. Lo único complicado de la vida en Exus es rendir a Cristo lo que Dios quiere quitar de nuestras vidas, pues ya ves como somos a veces los humanos.
Aislamiento
El campus está situado a casi dos horas de la ciudad más cerca, que es Madera. Esto no es porque no hayamos conseguido un lugar más cerca a la "civilización", sino porque queremos estar lejos de las distracciones de la ciudad. Así nos podemos concentrar en cosas más suaves, como la adoración, la meditación, el ayuno, y la fraternidad. Así que por favor no te traigas tu celular, laptop, iPod, mp3, discman, walkman, o cosas así - nomás te van a distraer, y ni siquiera tenemos suficiente electricidad para utilizar estos aparatos.
Diversidad
El personal y los estudiantes del Reto Exus formamos una comunidad muy diversa en todos los aspectos. En lo denominacional tenemos bautistas, presbiterianos, pentecostales, metodistas, independientes, católicos, y más. Y en lo socioeconómico también tenemos de todo, desde el que nomás abrió la cartera para pagar el semestre, hasta el que tuvo que trabajar, pedir y endeudarse para poder completar la cuota. Lo que sí tenemos todos en común es que queremos que Cristo reine en nuestras vidas cada día más. Esto hace que todos podamos aprender de los demás, dentro de la diversidad con que Dios nos creó, y aprender que si no amo a los demás, por diferentes que sean, no puedo amar a Dios (1 Juan 4:7-13). Además, esta variedad refleja la realidad del cielo, donde viviremos por la eternidad con gente de todos los países, todos los niveles socioculturales, y todas las edades. ¡Qué hermoso será aquel día!
Responsabilidad compartida
Como en toda buena familia, cada miembro tiene sus responsabilidades y libertades. Durante el semestre, todos nos comprometemos a ayudar con las labores cotidianas como la cocina, la limpieza, y el mantenimiento de las instalaciones y el equipo. Con esto cultivamos aún más el sentido de pertenencia y cooperación, y eliminamos la mentalidad de comodidad con la que tanto nos gusta que otros nos sirvan. Así que si te gusta ser chef o eres de los que siempre quieren ver todo bien limpio, aquí vas a embonar de maravilla. Y si no eres de esos, no te preocupes, aquí te ayudamos.
El tamaño sí importa
No aceptamos más de doce estudiantes por semestre, y en el personal (staff) nunca somos más de ocho adultos. Nos interesa más la calidad que la cantidad. Hemos hecho un compromiso con Dios de invertir nuestras vidas y experiencias en las vidas de nuestros estudiantes y de nuestros compañeros. Con un grupo más grande, no podríamos cumplir este compromiso, o lo haríamos de manera muy superficial. Y también queremos que tú disfrutes de una amistad profunda con todos aquí, lo cual sólo se puede dar dentro de un grupo pequeño. En cuanto llegues vas a comprobar que aquí somos como una familia, bien diferentes y bien unidos.
